El IMC se obtiene dividiendo el peso en kilos entre la estatura en metros al cuadrado. Se aplica igual a adultos y a niños, aunque la lectura cambia con la edad. Tres números para verlo claro: 65 kg y 1,65 m dan un IMC de 23,9. 90 kg y 1,75 m dan 29,4. 110 kg y 1,70 m dan 38,1.
Cómo se calcula el IMC paso a paso
La fórmula es sencilla. La puedes hacer con la calculadora del móvil en menos de un minuto.
IMC = peso (kg) ÷ estatura (m)²
Tres ejemplos resueltos:
- Pesas 65 kg y mides 1,65 m: divides 65 entre 1,65 × 1,65 (que es 2,72). Te sale 23,9, dentro del peso normal.
- Pesas 90 kg y mides 1,75 m: divides 90 entre 3,06. Te sale 29,4, en sobrepeso.
- Pesas 110 kg y mides 1,70 m: divides 110 entre 2,89. Te sale 38,1, en obesidad grado 2.
Solo necesitas una báscula y una cinta métrica. Para pesar bien, hazlo por la mañana, después de ir al baño y antes de desayunar, con ropa ligera. Para la talla, quítate los zapatos y mide en una pared lisa. Tanto la OMS como el NHS británico lo describen como un cribado rápido y barato, útil para abrir la conversación sobre el peso sin sustituir nunca un diagnóstico médico.
Rangos de IMC en adultos según la OMS
Para mayores de 20 años, los puntos de corte oficiales de la Organización Mundial de la Salud son los siguientes:
- Bajo peso: menos de 18,5.
- Peso normal: 18,5 a 24,9.
- Sobrepeso: 25 a 29,9.
- Obesidad grado 1: 30 a 34,9.
- Obesidad grado 2: 35 a 39,9.
- Obesidad grado 3: 40 o más.
Estas cifras son la referencia internacional. En España las recoge la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) en sus documentos de consenso. En Atención Primaria y en consultas de endocrinología se usan como primer filtro, y después se completan con analítica (glucosa, colesterol, función hepática), perímetro de cintura y, si hace falta, una medición de composición corporal.
Si quieres profundizar en cómo se encadenan estos grados con el riesgo cardiovascular, te lo contamos en el artículo sobre tipos y grados de obesidad.
Percentiles de IMC en niños y adolescentes
En menores de 18 años la fórmula es idéntica. La diferencia está en cómo se lee el número. En vez de comparar con un valor fijo, como en los adultos, el resultado se compara con tablas de percentiles por edad y sexo.
Por ejemplo, si una niña de 8 años está en el percentil 90 de IMC, su IMC supera al del 90 % de las niñas de su misma edad y sexo.
Los cortes de percentil que usan la OMS y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos son:
- Bajo peso: por debajo del percentil 5.
- Peso normal: del percentil 5 a menos del 85.
- Sobrepeso: percentil 85 a menos del 95.
- Obesidad: percentil 95 o más.
Estas tablas cambian con la edad, sobre todo durante el estirón puberal. Por eso no basta con mirar una sola cifra: hay que ver en qué percentil cae el niño y cómo ha evolucionado en los últimos controles.
Cuándo el IMC se queda corto
El IMC es una herramienta de cribado, no una medida exacta de grasa corporal. Tres situaciones donde puede despistar:
En personas con mucha masa muscular. Quien entrena fuerza con regularidad puede tener un IMC de 27 sin exceso de grasa. Jugadores de rugby, culturistas o personas con trabajos físicos duros a veces caen en esta categoría. En estos casos se recurre a bioimpedancia (estimar la grasa pasando una pequeña corriente por el cuerpo) o a pliegues cutáneos (medir con un calibre el grosor de la piel en distintos puntos).
Cuando importa dónde se acumula la grasa. La grasa abdominal se asocia con más riesgo metabólico que la de caderas o muslos. Por eso el IMC se suele acompañar del perímetro de cintura, otra medida sencilla que se toma con una cinta métrica a la altura del ombligo. Esta segunda cifra aporta información complementaria sobre el riesgo de diabetes, hipertensión o hígado graso.
En personas mayores, embarazadas o de origen asiático. Estos grupos pueden necesitar otros puntos de corte. La propia OMS publica tablas distintas para población asiática, con límites de sobrepeso y obesidad más bajos. En mayores de 65 años algunos consensos rebajan el listón del peso normal.
Por todo esto, en consulta el IMC no se usa solo. Se combina con otras pruebas antes de tomar cualquier decisión.
Qué dicen los datos globales de la OMS
Para situar estos rangos en contexto, los últimos datos publicados por la Organización Mundial de la Salud apuntan lo siguiente:
- En 2022, una de cada ocho personas en el mundo vivía con obesidad.
- La obesidad en adultos se ha más que duplicado desde 1990.
- La obesidad en adolescentes se ha cuadruplicado desde 1990.
- En ese mismo año, 2.500 millones de adultos tenían sobrepeso.
- 890 millones de adultos vivían con obesidad en 2022.
Son cifras globales. Sirven para entender por qué los sistemas de salud, también el español, utilizan el IMC como primer cribado poblacional.
Cuándo pedir ayuda profesional
El IMC por sí solo no avisa de cuándo hay que consultar. Pero hay señales claras que sí lo hacen.
En adultos:
- IMC por encima de 30, sobre todo si se suma cansancio, sed excesiva o antecedentes familiares de diabetes.
- IMC por debajo de 18,5 sin causa clara, con pérdida de peso o dietas restrictivas.
- Perímetro de cintura elevado junto a tensión alta, colesterol alterado o azúcar alto.
En niños:
- Percentil por encima de 95 en al menos dos revisiones separadas por meses.
- Percentil que sube de golpe, cruzando dos o tres líneas en la gráfica de crecimiento, sin un estirón que lo justifique.
- Sobrepeso u obesidad en menores de 6 años, sobre todo si uno o ambos progenitores tienen obesidad.
En estos casos, en Atención Primaria se suele iniciar un estudio (analítica, tensión, perímetro de cintura) y, si se confirma, derivar a endocrinología, pediatría especializada o a la unidad de obesidad. También puede entrar Nutrición y Psicología, sobre todo si hay atracones, ansiedad con la comida o problemas de imagen corporal. Si te interesa saber más sobre el momento adecuado para consultar, te lo contamos en cuándo consultar al especialista.
Si solo buscas orientación preventiva, basta con una consulta con un dietista-nutricionista y un entrenador. No hace falta esperar a tener cifras alteradas para cuidarte.
Preguntas frecuentes sobre el IMC
¿El IMC es fiable para todo el mundo? No. Es una herramienta de cribado, no una medida exacta de grasa. En personas muy musculadas puede dar un resultado alto sin exceso real de grasa, y al revés. Por eso se combina con otras mediciones.
¿Cada cuánto conviene calcularlo? En adultos, una vez al año suele bastar si el peso es estable. En niños, en cada revisión del programa de salud infantil o, al menos, una vez al año.
¿Y si el IMC está en sobrepeso pero me encuentro bien? No es un diagnóstico. Es una señal para mirar más cosas: alimentación, movimiento, tensión, análisis. La decisión de hacer algo al respecto la tomas con un profesional.
¿Cómo se interpreta el IMC en niños? Con percentiles por edad y sexo, no con los puntos de corte del adulto. Por eso la interpretación siempre la hace el pediatra o el médico de Atención Primaria.
¿Qué hago si el cálculo me dice «obeso» pero no me lo creo? Llévalo a consulta y pide que midan también el perímetro de cintura y, si hace falta, la composición corporal. A veces el IMC engorda la realidad, pero conviene confirmarlo con datos.
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Fuentes
- Obesity and overweight
- Overweight and obesity in adults - NHS
- Índice de masa corporal: MedlinePlus enciclopedia médica
- Evaluation of Obesity in School-Age Children.
- Physiology, Body Mass Index.
- Comparison of body mass index and fat mass index to classify body composition in adolescents-The EVA4YOU study.
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