Obesidad

Obesidad sarcopénica: el 9% de mayores de 60 la padece sin saberlo

La obesidad sarcopénica une exceso de grasa y pérdida de músculo. Un meta-análisis de 2023 cifra su prevalencia en el 9% en mayores de 60. Causas, diagnóstico y qué hacer.

Persona mayor diversa entrenando fuerza con pesas ligeras en un entorno luminoso y cálido, mostrando vitalidad y movimiento

La obesidad sarcopénica combina exceso de grasa corporal con pérdida de músculo y fuerza. Un meta-análisis publicado en 2023 en la revista Obesity Reviews estima que afecta a alrededor del 9% de los adultos mayores de 60 años, tanto hombres como mujeres. Pasa desapercibida con frecuente porque el peso puede mantenerse estable mientras el músculo se reemplaza por grasa.

Qué es la obesidad sarcopénica

Para entender el término hay que mirar sus dos partes. La obesidad, según la OMS, es una acumulación anormal o excesiva de grasa que afecta a la salud. La sarcopenia es la pérdida progresiva de masa y fuerza muscular asociada al envejecimiento. Cuando ambas coinciden, hablamos de obesidad sarcopénica. No es solo tener unos kilos de más: el peso se mantiene o sube, pero el cuerpo ha perdido músculo y ha ganado grasa, sobre todo en la zona abdominal.

Un consenso publicado en 2022, recogido por una revisión en Nature Reviews Endocrinology, reconoció la obesidad sarcopénica como una condición clínica propia, con criterios diagnósticos claros, y no como la simple suma de dos problemas independientes.

Por qué se desarrolla

Las causas se acumulan e interactúan entre sí. Lo habitual es que varias de estas situaciones se den a la vez en la misma persona.

  • Envejecimiento. A partir de los 30-40 años se empieza a perder masa muscular si no se entrena. El proceso se acelera a partir de los 60.
  • Sedentarismo. La falta de actividad física acelera la pérdida de músculo y favorece la acumulación de grasa visceral. Un músculo que no se usa se pierde.
  • Proteína insuficiente. Muchas personas mayores comen menos proteína de la que necesitan, sobre todo en el desayuno. Esto acelera la pérdida muscular.
  • Cambios hormonales. Bajadas de testosterona, estrógenos u hormona del crecimiento influyen en que se pierda músculo y se gane grasa.
  • Inflamación crónica de bajo grado. Tanto el exceso de grasa como el envejecimiento favorecen un estado inflamatorio que daña el músculo y favorece el almacenamiento de grasa.
  • Enfermedades crónicas. La diabetes, la insuficiencia renal, el EPOC, algunos cánceres o los tratamientos prolongados con corticoides aumentan el riesgo.

El problema es que todo se conecta: perder músculo reduce el gasto calórico diario, lo que favorece ganar grasa; más grasa aumenta la inflamación, que a su vez degrada el músculo. Es un círculo funcional que se rompe cuando se actúa sobre el ejercicio y la alimentación.

Cómo se diagnostica

La báscula no basta. Para confirmar la obesidad sarcopénica hay que combinar pruebas de composición corporal con pruebas de fuerza y función.

  • Composición corporal. La DXA (absorciometría dual de rayos X) es la prueba de referencia para distinguir grasa, músculo y hueso. La bioimpedancia eléctrica es más accesible y se encuentra en muchas consultas, aunque sus resultados varían según la hidratación.
  • Fuerza muscular. La dinamometría de prensión manual, la fuerza con la que se aprieta un dinamómetro con la mano, es la prueba de cribado más usada.
  • Función física. La velocidad de la marcha y la prueba de levantarse de la silla sin usar las manos permiten ver cómo afecta la pérdida de músculo al día a día.
  • Perímetro de la pantorrilla. Una medida muy sencilla: una pantorrilla de menos de 31 cm se relaciona con menor masa muscular.

El IMC puede engañar. Una persona con obesidad sarcopénica puede tener un peso «normal» en la báscula porque la grasa ha ocupado el hueco que dejó el músculo perdido. Por eso el IMC se considera solo un primer paso.

Las guías europeas, revisadas en Deutsches Ärzteblatt, proponen combinar baja fuerza de prensión con alta masa grasa (medida por DXA o bioimpedancia) para confirmar el diagnóstico.

Tratamiento según la evidencia

No existe una pastilla específica aprobada para la obesidad sarcopénica. La estrategia con más respaldo combina ejercicio, nutrición y, cuando hace falta, apoyo médico.

Entrenamiento de fuerza. Es la pieza con más evidencia. Trabajar con pesas, bandas elásticas o máquinas 2-3 veces por semana aumenta masa y fuerza muscular incluso en personas mayores de 70 años. El ejercicio aeróbico (caminar, nadar, pedalear) ayuda a reducir grasa y mejora la salud cardiovascular, pero por sí solo no recupera el músculo perdido.

Proteína suficiente. Las guías internacionales recomiendan entre 1,0 y 1,5 g de proteína por kilo de peso al día en adultos mayores con sarcopenia, repartidos en tres comidas. Buenos ejemplos: pollo, pavo, pescado, huevos, lácteos, legumbres y frutos secos.

Evitar dietas muy restrictivas. Adelgazar sin supervisión médica acelera la pérdida de músculo, sobre todo en personas mayores. Cualquier plan para perder peso debería estar supervisado por un profesional.

Vitamina D. Si los análisis muestran déficit, suplementar mejora la función muscular. Conviene pedir un análisis antes de tomar suplementos por cuenta propia.

Tratamiento farmacológico. No hay un fármaco aprobado en Europa para la obesidad sarcopénica como tal. El médico puede tratar los problemas asociados (resistencia a la insulina, déficit hormonal, inflamación), pero los llamados agentes anabólicos o moduladores selectivos del receptor de andrógenos no son de primera elección y requieren un seguimiento estricto. Nada de comprar este tipo de productos por internet.

Qué hacer cada día: claves prácticas

  • Muévete todos los días. Camina al menos 30 minutos, pero añade 2 sesiones semanales de fuerza (pesas, bandas, levantarte de una silla, subir escaleras).
  • Reparte la proteína. Intenta tomar unos 25-30 g de proteína en cada comida principal. Un desayuno con huevos y yogur ya cubre esa cifra; una comida con pollo o pescado también.
  • No te saltes comidas. Saltarse el desayuno o comer muy poco a media mañana favorece la pérdida de músculo.
  • Cuida la vitamina D. Toma el sol 15-30 minutos al día y pregunta a tu médico si necesitas un suplemento.
  • Mantén un peso razonablemente estable. Tanto las dietas muy estrictas como los excesos perjudican al músculo.

Cuándo pedir ayuda profesional

Conviene consultar con un médico si notas alguno de estos signos:

  • Pierdes fuerza sin explicación: cuesta abrir botes, subir escaleras o levantarte de la silla.
  • Adelgazas sin proponértelo, sobre todo si la cintura sigue creciendo.
  • Aparece un cansancio que limita las actividades cotidianas.
  • Tienes una enfermedad crónica (diabetes, EPOC, insuficiencia renal, cáncer) y notas que cada vez haces menos.

En España, el primer profesional al que acudir es el médico de atención primaria. Desde allí se puede derivar a:

  • Endocrinología y nutrición, para valorar la composición corporal y plantear el plan de tratamiento.
  • Geriatría, especialmente a partir de los 70 años o si hay un declive funcional claro.
  • Medicina interna, en casos con varias enfermedades a la vez.
  • Rehabilitación, para programas guiados de ejercicio de fuerza.
  • Dietista-nutricionista, integrado en algunos centros hospitalarios o accesible por aseguradoras y consultas privadas.

Tu médico de cabecera puede orientarte sobre las guías clínicas de referencia para la obesidad y para la nutrición en personas mayores, elaboradas por sociedades médicas españolas como la SEEDO o la SENPE. Pregunta cuáles son las vigentes en tu comunidad autónoma.

Preguntas frecuentes

¿Cómo puedo saber si tengo obesidad sarcopénica?

Las señales más útiles son: notar que pierdes fuerza en tareas cotidianas, mantener o aumentar de peso pero con piernas y brazos más finos, sentir cansancio y caminar más despacio. La báscula no es suficiente. Un médico puede confirmarlo con una prueba de composición corporal (DXA o bioimpedancia) y una prueba de fuerza de prensión.

¿Qué especialista trata la obesidad sarcopénica en España?

El primer paso es el médico de atención primaria. Según el caso, puede derivar a Endocrinología y nutrición, Geriatría (a partir de 70 años o con limitación funcional), Medicina interna o Rehabilitación. La parte de alimentación la suele diseñar un dietista-nutricionista.

¿Se puede revertir?

Sí, sobre todo si se detecta pronto. La combinación de ejercicio de fuerza y suficiente proteína consigue recuperar músculo y reducir grasa. Cuanto antes se actúe, mejor es la respuesta.

¿Cuánta proteína necesito al día?

Las guías recomiendan entre 1,0 y 1,5 g por kilo de peso al día en adultos mayores con sarcopenia. Para una persona de 70 kg, son entre 70 y 105 g de proteína al día, repartidos en al menos tres comidas con 25 g o más en cada una.

¿Solo afecta a personas mayores?

Es más frecuente a partir de los 60 años, donde la prevalencia ronda el 9%. Pero también puede aparecer antes en personas con obesidad, vida muy sedentaria, tras pérdidas de peso importantes o con enfermedades crónicas inflamatorias.

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Fuentes

  1. Obesity and overweight — OMS, 2026
  2. Sarcopenic obesity in older adults: a clinical overview. — Nature reviews. Endocrinology, 2024 · PMID: 38321142
  3. Sarcopenic obesity in older adults: aetiology, epidemiology and treatment strategies. — Nature reviews. Endocrinology, 2018 · PMID: 30065268
  4. Global prevalence of sarcopenic obesity in older adults: A systematic review and meta-analysis. — Clinical nutrition (Edinburgh, Scotland), 2021 · PMID: 34229269
  5. Deciphering the "obesity paradox" in the elderly: A systematic review and meta-analysis of sarcopenic obesity. — Obesity reviews : an official journal of the International Association for the Study of Obesity, 2023 · PMID: 36443946
  6. The Diagnosis and Treatment of Sarcopenia and Sarcopenic Obesity. — Deutsches Arzteblatt international, 2025 · PMID: 39838543

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