Salud femenina

Obesidad en Hombres vs. Mujeres: ¿Quién está más afectado?

Las mujeres viven con obesidad más a menudo que los hombres en muchos países. Repasamos cifras de la OMS, las diferencias hormonales y los riesgos específicos para la salud de la mujer.

Pareja madura caminando junta por un parque soleado conversando de forma relajada

La obesidad no se reparte igual entre hombres y mujeres. En 2022, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el 16% de los adultos del mundo vivían con obesidad, pero al separar por sexo la foto cambia: en muchos contextos las mujeres concentran más casos de obesidad, mientras los hombres acumulan más sobrepeso. Las diferencias hormonales, la forma de almacenar grasa y los riesgos asociados tampoco son los mismos.

Las cifras que separan a hombres y mujeres

Los datos globales cuentan una historia con matices. La OMS recoge que en 2022 alrededor de 2.500 millones de adultos tenían sobrepeso y unos 890 millones vivían con obesidad. En Estados Unidos, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades registran que la prevalencia de obesidad es más alta en mujeres que en hombres, y la distancia se ha mantenido estable en los últimos años.

En Europa, las encuestas nacionales dibujan un patrón parecido: los hombres tienen más sobrepeso, pero la obesidad, es decir, un IMC igual o superior a 30 (el IMC o índice de masa corporal es un número que relaciona tu peso con tu talla), es ligeramente más frecuente en mujeres. Las cifras exactas cambian de un país a otro y según la edad o el nivel de ingresos, así que no hay un único dato válido para todas las mujeres.

Por qué la grasa se acumula de forma distinta

El cuerpo de la mujer y el del hombre no almacenan grasa igual. En las mujeres en edad fértil, los estrógenos, las hormonas sexuales femeninas, favorecen el depósito de grasa bajo la piel, sobre todo en muslos, caderas y glúteos. En los hombres, la testosterona favorece una mayor masa muscular y la grasa tiende a quedarse en el abdomen, alrededor de los órganos internos. A esta grasa profunda se la llama grasa visceral.

La grasa visceral es más activa desde el punto de vista metabólico. Libera más señales inflamatorias y se asocia con un mayor riesgo de diabetes tipo 2, de hipertensión y de problemas cardiovasculares. Por eso, aunque los hombres pesen más a menudo, su grasa les pasa una factura más alta al corazón.

Con la menopausia el escenario cambia. La caída de estrógenos favorece que la grasa se redistribuya hacia el abdomen, y el cuerpo de la mujer se parece cada vez más al patrón masculino. Muchas mujeres notan cómo la cintura se ensancha a partir de los 50 años, aunque coman igual que antes.

El papel de las hormonas en el peso

Las hormonas sexuales no solo influyen en dónde se guarda la grasa, también en el hambre, la saciedad y el gasto calórico. Los estrógenos actúan sobre el hipotálamo, una zona del cerebro que regula la sensación de hambre, y tienen un efecto protector sobre la insulina, la hormona que controla el azúcar en sangre.

La progesterona, presente sobre todo en la segunda mitad del ciclo menstrual, puede aumentar la retención de líquidos y el apetito en algunas mujeres. Por eso es habitual notar más hambre o pesarse uno o dos kilos más en los días previos a la regla.

El síndrome de ovario poliquístico, un trastorno hormonal frecuente que altera la ovulación, añade otro factor. Provoca resistencia a la insulina, aumento de peso y dificultad para adelgazar. El tiroides también cuenta: tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo, dos trastornos de esta glándula que regula el metabolismo, son más habituales en mujeres que en hombres y pueden ir asociados a cambios de peso.

Embarazo, anticonceptivos y otros momentos clave

El embarazo es uno de los momentos en los que el cuerpo de la mujer cambia de forma más profunda. Aumentar entre 8 y 12 kilos se considera un rango saludable, pero muchas mujeres retienen parte de ese incremento después del parto, sobre todo si los embarazos fueron seguidos o si ya partían de sobrepeso. La lactancia ayuda a quemar calorías extra, pero no siempre basta para volver al peso previo.

Los anticonceptivos hormonales pueden provocar retención de líquidos y, en mujeres sensibles, un ligero aumento de peso. Los estudios revisados por MedlinePlus no muestran un efecto claro sobre la grasa corporal a largo plazo, pero cada cuerpo reacciona distinto y conviene revisar el método si se nota un cambio importante.

La perimenopausia, el periodo de años previos a la menopausia, suele coincidir con cambios en la distribución de la grasa y en la sensibilidad a la insulina. Es una etapa en la que cuesta más mantener los hábitos y en la que el cuerpo pide menos energía, así que adaptar la alimentación y el ejercicio antes de que los cambios se noten puede marcar la diferencia.

Riesgos para la salud específicos en la mujer

La obesidad comparte problemas con los hombres, como la diabetes tipo 2, la hipertensión o el colesterol alto. Pero hay riesgos que pesan más en la mujer. El exceso de grasa, sobre todo la abdominal, se asocia con varios tipos de cáncer, como el de mama, el de endometrio y el de ovario, según recoge MedlinePlus. También se relaciona con más abortos espontáneos, diabetes gestacional (diabetes que aparece durante el embarazo) y preeclampsia, una subida peligrosa de tensión arterial en la gestación.

La fertilidad también se resiente. En mujeres con síndrome de ovario poliquístico, perder entre un 5% y un 10% del peso puede ser suficiente para recuperar la ovulación y mejorar las posibilidades de embarazo. La salud ósea, el ánimo y la calidad del sueño también se benefician de mantener un peso saludable.

El hígado graso, una acumulación de grasa en este órgano que puede avanzar a formas más graves, es otro riesgo a vigilar. Un metaanálisis publicado en Journal of Hepatology estima que la incidencia global de esta enfermedad va en aumento, y la obesidad es uno de sus principales desencadenantes.

Factores sociales y emocionales que pesan más

Las mujeres están más expuestas a la presión cultural sobre el cuerpo. Eso se traduce en más restricciones dietéticas, más insatisfacción y, en algunos casos, en atracones o en trastornos de la conducta alimentaria. No significa que la preocupación por el peso sea exclusiva de las mujeres, pero sí es más prevalente y aparece a edades más tempranas, a menudo en la adolescencia.

El cuidado de hijos, mayores o personas enfermas sigue recayendo, en buena parte, en ellas. Esto deja menos tiempo para cocinar con calma, moverse o dormir bien. Y la falta de sueño de calidad altera las hormonas del apetito: sube la grelina, la hormona que dice «tengo hambre», y baja la leptina, la que dice «estoy llena».

Todo esto configura un contexto en el que perder peso requiere a menudo algo más que comer menos y moverse más. Un enfoque realista combina alimentación, ejercicio, gestión del estrés y descanso, y acepta que bajar de peso no es solo una cuestión de voluntad.

Cuándo pedir ayuda profesional

Conviene consultar con un profesional de la salud cuando se cumple alguna de estas situaciones:

  • Se ha ganado más de 5 kilos en pocos meses sin una causa clara, como un cambio de dieta o dejar de moverse.
  • Aparecen ciclos menstruales irregulares, acné o vello facial junto al aumento de peso, porque puede haber un problema hormonal detrás.
  • Hay atracones, culpa frecuente al comer o una preocupación constante por el peso que afecta al día a día.
  • Se está buscando un embarazo y el peso está por encima del rango saludable.
  • Existen antecedentes familiares de diabetes tipo 2, de hipertensión o de colesterol alto.

Un equipo con médico, nutricionista y, cuando haga falta, psicólogo puede abordar el peso desde la raíz. Si crees que puedes tener un problema con la comida, pide cita con tu médico de cabecera o con un profesional de salud mental. No hay soluciones rápidas, pero sí hay caminos realistas y sostenibles.

Preguntas frecuentes

¿Quién tiene más obesidad, los hombres o las mujeres?

A nivel global, las mujeres tienen tasas ligeramente más altas de obesidad, sobre todo en países de ingresos bajos y medios. En países desarrollados, los hombres tienen más sobrepeso, pero las mujeres concentran más casos de obesidad (IMC igual o superior a 30).

¿Por qué a las mujeres les cuesta más perder peso?

Influyen las hormonas, una menor masa muscular y, en muchos casos, la acumulación de grasa subcutánea, que es más resistente. La menopausia y el síndrome de ovario poliquístico añaden dificultades extra.

¿La menopausia hace engordar?

No engorda por sí sola, pero la caída de estrógenos hace que la grasa se desplace de caderas y muslos al abdomen. Esto, junto a una ligera ralentización del metabolismo, facilita ganar peso en esa etapa.

¿Qué riesgos específicos tiene la obesidad en la mujer?

Aumenta el riesgo de cáncer de mama, endometrio y ovario, de diabetes gestacional, de preeclampsia y de problemas de fertilidad. También se asocia con síndrome de ovario poliquístico y con apnea del sueño.

¿Cuándo debería consultar con un profesional?

Si has ganado peso sin causa clara, si tienes ciclos irregulares, antojos intensos o atracones, o si estás buscando un embarazo y te sitúas fuera del rango saludable. Un equipo con médico, nutricionista y, si hace falta, psicólogo puede ayudarte.

Reserva online tu primera consulta de primera evaluación con un especialista Lonvital.

Pedir cita

Redactado por el equipo de Lonvital.

Comprueba tu situación

Comprueba el tratamiento más adecuado en tu caso con el siguiente test

Responde unas preguntas sobre tu momento hormonal y verás una orientación de tratamiento al momento; para verla te pedimos tu nombre y un contacto.

6 preguntas · 1 minuto

Fuentes

  1. Obesity and overweight — OMS, 2026
  2. Adult Obesity Facts | Obesity | CDC — CDC (EE. UU.), 2024
  3. Obesity: MedlinePlus — NIH / MedlinePlus, 2023
  4. Global incidence of non-alcoholic fatty liver disease: A systematic review and meta-analysis of 63 studies and 1,201,807 persons. — Journal of hepatology, 2023 · PMID: 37040843

¿Quieres un plan para tu caso?