Obesidad

4 diferencias entre el sobrepeso y la obesidad

Sobrepeso y obesidad se diferencian por el IMC (umbral 30) y el perímetro abdominal (102 cm hombres, 88 cm mujeres) según la OMS y la SEEDO. Te contamos qué cambia en cada caso.

Dos mujeres adultas con cuerpos de distintas complexiones caminando juntas y sonrientes por un sendero arbolado de un parque durante la luz cálida del atardecer.

Sobrepeso y obesidad no son sinónimos, aunque a menudo se confundan o se usen como si lo fueran. La frontera entre ambos la marca el índice de masa corporal (IMC), un número que se obtiene dividiendo el peso en kilos entre la estatura en metros al cuadrado. Entender en qué punto te encuentras cambia las decisiones que puedes tomar a partir de hoy.

Cómo se mide cada uno según el IMC

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el sobrepeso como un IMC entre 25 y 29,9. La obesidad empieza a partir de 30. Dentro de la obesidad se distinguen tres grados según la gravedad:

  • Grado I: IMC entre 30 y 34,9.
  • Grado II: IMC entre 35 y 39,9.
  • Grado III: IMC igual o superior a 40, lo que a veces se llama obesidad mórbida.

El IMC es una herramienta rápida y útil a nivel poblacional, pero tiene limitaciones. No distingue entre grasa y músculo, así que una persona muy musculada puede tener un IMC alto sin exceso de grasa. Tampoco recoge cómo se reparte esa grasa en el cuerpo, que es justo lo que más pesa para el riesgo cardiovascular. Por eso se usa como primer cribado y luego se completa con otras mediciones.

El perímetro abdominal, la medida que el IMC no cuenta

La grasa acumulada en el abdomen es la que más se relaciona con problemas metabólicos (los que afectan al metabolismo, es decir, a la forma en que el cuerpo usa la energía y los nutrientes). Por eso la SEEDO (Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad) y la OMS recomiendan medir el perímetro abdominal junto al IMC en cualquier valoración de peso.

Los umbrales más empleados en España y en las guías internacionales son:

  • En hombres: a partir de 102 cm el riesgo cardiometabólico sube de forma clara.
  • En mujeres: a partir de 88 cm se considera elevado.

Estos cortes sirven para afinar el riesgo: una persona con un IMC en rango de sobrepeso puede tener un perímetro abdominal en zona de riesgo, y al revés. Cuando las dos cifras van en la misma dirección (IMC alto y perímetro alto), el riesgo de diabetes, hipertensión y enfermedad cardiovascular se multiplica. Por eso los profesionales miran las dos cifras a la vez antes de decidir qué hacer.

Riesgos para la salud: parecidos, pero no iguales

Tanto el sobrepeso como la obesidad se asocian con más probabilidad de hipertensión, diabetes tipo 2, hígado graso, colesterol alto y apnea del sueño. En la obesidad, sobre todo a partir del grado II, la frecuencia y gravedad de esas complicaciones sube, y se añaden otras:

  • Algunos tipos de cáncer (mama, colon, endometrio, riñón, esófago).
  • Artrosis (desgaste del cartílago de las articulaciones, sobre todo rodillas y caderas) y dolor articular mecánico por el peso soportado. Conviene no confundirlo con osteoporosis, que es pérdida de densidad ósea y no está causada por el exceso de peso.
  • Problemas de fertilidad y más complicaciones en el embarazo.
  • Deterioro de la calidad de vida, movilidad reducida y más riesgo de ansiedad y depresión.

En el sobrepeso, el riesgo existe pero suele ser menor y más fácil de revertir con cambios sostenidos en alimentación y actividad física. En la obesidad, las complicaciones tienden a cronificarse y a requerir tratamiento médico además de cambios de hábitos.

Qué tipo de tratamiento encaja en cada caso

Para el sobrepeso, el punto de partida suele ser un plan de alimentación equilibrado, más movimiento y, si hace falta, acompañamiento psicológico para trabajar la conducta alimentaria. La pérdida de peso esperada se mueve entre un 5 % y un 10 % del peso inicial, suficiente para mejorar marcadores como el colesterol o la tensión arterial.

Cuando hay obesidad, el abordaje se intensifica. Las guías de la SEEDO proponen un tratamiento escalonado según el grado y las complicaciones:

  • Obesidad grado I: dieta, ejercicio y apoyo conductual. Si en seis meses no hay resultados suficientes, se valora añadir fármacos bajo supervisión médica.
  • Obesidad grado II: además de lo anterior, se suele plantear tratamiento farmacológico, prescrito y seguido por un médico.
  • Obesidad grado III: puede entrar en valoración la cirugía bariátrica.

La medicación para la obesidad no es una decisión menor. Lo pauta un médico tras una valoración individual y con seguimiento regular, según recuerdan la OMS y el NHS. Una dieta con índice glucémico bajo (alimentos que suben poco el azúcar en sangre) puede ayudar como apoyo, según una revisión sistemática publicada en BMJ en 2021 que agrupó ensayos en personas con diabetes.

Cirugía bariátrica y fármacos: cuándo entran en juego

La cirugía bariátrica se reserva sobre todo para la obesidad grado III, o para la grado II cuando hay enfermedades asociadas que no se controlan con otros tratamientos. Mejora las complicaciones metabólicas, pero implica riesgos quirúrgicos y exige cambios de hábitos duraderos. Si esos cambios no se sostienen en el tiempo, puede haber recuperación parcial del peso.

Sobre los fármacos para bajar peso disponibles hoy, una revisión sistemática con metaanálisis publicada en Diabetes Care en 2025, que reunió 47 ensayos clínicos aleatorizados, encontró pérdidas de peso clínicamente relevantes en personas con sobrepeso u obesidad. Se trata de tratamientos que receta y controla un médico, nunca por cuenta propia. En mujeres con síndrome de ovario poliquístico (SOP) y obesidad, un metaanálisis publicado en Journal of Diabetes and its Complications en 2024 observó que estos fármacos pueden ayudar tanto al peso como a regularizar ciclos, siempre bajo control médico.

Mitos que confunden

  • "Si hago dieta, paso de obesidad a sobrepeso en unos días." El peso cambia rápido por retención de líquidos, pero la grasa tarda más en reducirse. Un objetivo razonable es perder entre un 5 % y un 15 % en seis meses.
  • "El sobrepeso no es un problema de salud." Lo es, sobre todo si el perímetro abdominal supera los umbrales o si hay antecedentes familiares de diabetes o enfermedad cardiovascular.
  • "Engordar con la edad es inevitable." El metabolismo basal (las calorías que el cuerpo gasta en reposo) baja algo con los años, pero el aumento de peso importante no es obligatorio y se puede prevenir con hábitos activos y una alimentación ajustada.
  • "Si tengo hueso grande, peso más y eso explica mi IMC alto." El IMC no diferencia masa ósea, masa muscular ni grasa. Solo es una relación entre peso total y altura.

Cuándo pedir ayuda profesional

Conviene consultar con un profesional de la salud si:

  • Tu IMC está en 30 o más, o está entre 25 y 29,9 con perímetro abdominal por encima de 102 cm (hombres) o 88 cm (mujeres).
  • Tienes antecedentes familiares de diabetes tipo 2, hipertensión o enfermedad cardiovascular.
  • Aparecen señales como apnea del sueño, hígado graso detectado en analítica, dificultad para quedarte embarazada o dolor articular que limita tu día a día.
  • Has intentado bajar de peso por tu cuenta varias veces y siempre lo recuperas, lo que se conoce como efecto rebote o peso yo-yó.

En Atención Primaria se hace una primera valoración. Desde ahí se puede derivar a Endocrinología y Nutrición, sobre todo si el IMC supera 35, si hay complicaciones metabólicas o si se plantea tratamiento farmacológico o cirugía. Trabajar con un equipo multidisciplinar (médico, nutricionista y psicólogo) suele dar mejores resultados que hacerlo solo, sobre todo cuando el patrón de atracones o la relación con la comida se han cronificado.

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Preguntas frecuentes

¿Se puede tener un IMC normal y aun así obesidad?

Sí. El IMC solo relaciona peso y estatura, sin distinguir entre grasa y músculo. Una persona con poca masa muscular y mucha grasa puede entrar en obesidad aunque el IMC parezca razonable. Por eso se mira también el perímetro abdominal.

¿Qué pesa más al evaluar el riesgo, el IMC o el perímetro abdominal?

Las dos medidas se complementan. El IMC sirve de cribado inicial y el perímetro abdominal informa del riesgo cardiometabólico, sobre todo cuando el IMC está entre 25 y 35.

¿El sobrepeso siempre acaba en obesidad?

No siempre, pero el riesgo sube si no se actúa y hay antecedentes familiares de diabetes o enfermedad cardiovascular. Adoptar hábitos activos y una alimentación ajustada reduce mucho esa probabilidad.

¿Cuándo se plantea la cirugía bariátrica?

Sobre todo en obesidad grado III (IMC ≥40) o en grado II con complicaciones que no se controlan con otros tratamientos. La decisión la toma un equipo multidisciplinar tras un estudio previo.

¿A qué profesional conviene acudir primero?

Al médico de Atención Primaria, que hace una primera valoración. Desde ahí se puede derivar a Endocrinología y Nutrición, sobre todo si el IMC supera 35 o hay complicaciones metabólicas.

Fuentes

  1. Obesity and overweight — OMS, 2026
  2. Obesity | Obesity | CDC — CDC, 2025
  3. Overweight and obesity in adults - NHS — NHS, 2026
  4. Efficacy of GLP-1 Receptor Agonists on Weight Loss, BMI, and Waist Circumference for Patients With Obesity or Overweight: A Systematic Review, Meta-analysis, and Meta-regression of 47 Randomized Controlled Trials. — Diabetes care, 2025 · PMID: 39841962
  5. Effect of low glycaemic index or load dietary patterns on glycaemic control and cardiometabolic risk factors in diabetes: systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials. — BMJ (Clinical research ed.), 2021 · PMID: 34348965
  6. The efficacy and safety of GLP-1 agonists in PCOS women living with obesity in promoting weight loss and hormonal regulation: A meta-analysis of randomized controlled trials. — Journal of diabetes and its complications, 2024 · PMID: 39178623

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