Tener una hernia discal significa que una parte del disco que amortigua tus vértebras se ha desplazado y está presionando un nervio cercano. Esto produce dolor en la zona lumbar y, con frecuencia, hormigueo, entumecimiento o debilidad que se extiende por la pierna o el brazo. El exceso de peso multiplica la carga que soporta la parte baja de la espalda y es uno de los factores que más favorece que el disco se dañe.
Qué le ocurre a tu cuerpo cuando se hernia un disco
Entre cada dos vértebras de tu columna hay un disco intervertebral. Funciona como un amortiguador: tiene una cubierta exterior dura, llamada anillo fibroso, y un centro blando y gelatinoso, el núcleo pulposo.
Cuando el anillo se debilita o se rompe, parte del núcleo puede salir hacia fuera. Ese material desplazado toca o comprime una raíz nerviosa cercana, y aparecen los síntomas.
La mayoría de las hernias discales se localiza en la zona lumbar, sobre todo entre la cuarta y la quinta vértebra (L4-L5) o entre la quinta y el sacro (L5-S1). También aparecen en el cuello, donde se conocen como hernias cervicales.
Si la hernia presiona el nervio ciático, el dolor baja desde la nalga por la parte posterior del muslo y la pierna. Es lo que se conoce como ciática, y está entre los motivos más frecuentes de consulta por dolor lumbar.
Por qué el exceso de peso cambia las cosas
Los discos lumbares aguantan gran parte del peso de tu cuerpo. Al caminar, al subir escaleras o al sentarte con mala postura, la presión que soportan se multiplica.
Cuando hay exceso de peso, esa presión extra es constante. Los discos se desgastan antes, pierden hidratación, se vuelven más rígidos y son más fáciles de fisurar. Las revisiones recientes sobre hernia discal lumbar incluyen el peso corporal entre los factores que más influyen en que el problema aparezca y en que vuelva a aparecer después del tratamiento.
El exceso de grasa corporal favorece además una inflamación crónica de bajo grado. Esa inflamación puede afectar a los tejidos que rodean el disco y a las raíces nerviosas, lo que aumenta la sensación de dolor y alarga la recuperación.
En personas con sobrepeso u obesidad la hernia discal suele ser más sintomática. El tratamiento conservador tiende a responder peor, y la probabilidad de que la hernia vuelva a aparecer tras el tratamiento es mayor que en personas con peso saludable.
Síntomas habituales y señales de alarma
No todas las hernias discales dan síntomas. Muchas se ven en resonancias magnéticas de personas que no tienen dolor. Cuando aparecen, lo más habitual es:
Dolor en la zona lumbar, sobre todo al moverte, al toser o al estornudar.
Dolor que se irradia al brazo (si la hernia es cervical) o a la pierna (si es lumbar). Cuando ese dolor baja por detrás de la pierna hasta el pie, se habla de ciática.
Hormigueo o entumecimiento en la zona de piel que recoge la sensibilidad del nervio afectado.
Debilidad muscular, con dificultad para levantar el pie al caminar, para empujar con la pierna o para sujetar objetos con la mano.
Pérdida de reflejos en la rodilla o en el tobillo.
Hay tres situaciones que se consideran una urgencia médica y necesitan valoración en pocas horas:
Pérdida de fuerza brusca o que va a más en pocos días en una pierna o en un brazo.
Pérdida de control de la orina o de las heces junto con entumecimiento en la zona genital o en la cara interna de los muslos. Esto puede indicar un síndrome de cauda equina, una complicación rara pero grave.
Dolor lumbar con fiebre alta, pérdida de peso sin explicación o antecedente reciente de cáncer. En estos casos hay que descartar una infección o un tumor antes de pensar en una hernia.
Cómo se diagnostica y trata en España
El recorrido habitual empieza en tu médico de cabecera o médico de atención primaria. Te explora, valora el tipo de dolor y, si hay sospecha de algo más, suele pedir una radiografía simple.
Si los síntomas no mejoran en pocas semanas con tratamiento básico, o si hay señales de alarma, te puede derivar a traumatología o a rehabilitación. El especialista suele pedir una resonancia magnética, que es la prueba de elección para ver el disco y los nervios con detalle.
El tratamiento siempre empieza por medidas conservadoras: analgesia (paracetamol o antiinflamatorios), calor suave, ejercicio dirigido y mantener el mayor grado de actividad posible. El reposo prolongado en cama no ayuda y de hecho puede empeorar el dolor.
La hernia discal está entre las principales causas de baja laboral por enfermedad común en España, sobre todo en trabajos que exigen cargar peso, estar de pie mucho tiempo o permanecer sentado en posturas forzadas.
Cuándo se plantea la cirugía
La cirugía se reserva para tres escenarios:
Cuando el tratamiento conservador no funciona tras varias semanas.
Cuando hay déficit neurológico progresivo, como pérdida de fuerza que va a más.
En urgencias como el síndrome de cauda equina.
La operación más frecuente es la discectomía, en la que se retira el fragmento de disco que está comprimiendo el nervio. En algunos casos se hace una fusión vertebral para estabilizar la zona.
Aunque la cirugía alivia los síntomas en la mayoría de los casos, las revisiones recientes sobre hernia discal lumbar recurrente señalan que una proporción de los pacientes operados vuelve a herniarse en los años siguientes, sobre todo si se mantienen factores de riesgo como el exceso de peso o el tabaquismo.
Los ensayos clínicos que comparan cirugía y tratamiento conservador en pacientes bien seleccionados muestran que la operación aporta un beneficio sostenido a medio y largo plazo. La decisión siempre se toma de forma individualizada, valorando síntomas, pruebas de imagen y respuesta al tratamiento previo.
Qué puedes hacer para cuidarte
Hay medidas con buena evidencia para reducir el riesgo de hernia y para aliviar los síntomas una vez que el problema ha aparecido.
Mantener un peso saludable. Es lo que más descarga los discos lumbares. Bajar peso, aunque sea de forma moderada, se asocia a menos dolor lumbar y a una recuperación más rápida.
Fortalecer el «core». Los músculos abdominales profundos y los de la zona lumbar actúan como un corsé natural que protege la columna. Ejercicios como la estabilización lumbar o el trabajo de fuerza suave tienen mejor respaldo que los estiramientos pasivos.
Caminar y nadar. Son actividades de bajo impacto que movilizan la zona sin cargar los discos.
Higiene postural en el trabajo. Levantarte cada 30 o 60 minutos, ajustar la altura de la silla y la pantalla, evitar cargar pesos con la espalda girada.
Dormir en un colchón firme, con una almohada que mantenga la alineación del cuello.
No fumar. El tabaco se asocia a una degeneración más rápida de los discos y a más dolor lumbar crónico.
Cuándo pedir ayuda profesional
Pide cita con tu médico de cabecera si:
Llevas más de dos o tres semanas con dolor lumbar que no mejora.
El dolor te despierta por la noche o te impide hacer tu vida normal.
Aparecen hormigueos, entumecimiento o pérdida de fuerza en una pierna o un brazo.
El dolor aparece después de un golpe fuerte o de una caída.
Acude a un servicio de urgencias si:
Pierdes fuerza de forma brusca en una pierna o en un brazo.
Pierdes el control de la orina o de las heces, o notas la zona genital «dormida».
Tienes fiebre alta junto con dolor lumbar intenso.
Tu médico podrá pedir las pruebas necesarias y, si lo ve conveniente, derivarte a traumatología, a rehabilitación o a la unidad del dolor. Si además tienes sobrepeso u obesidad, contar con el apoyo de un equipo con nutricionista y un plan de ejercicio adaptado puede marcar una diferencia real en cómo evoluciona el problema.
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Preguntas frecuentes
¿Cuánto tarda en curarse una hernia discal?
La mayoría de los casos mejora de forma clara en pocas semanas con tratamiento conservador: analgesia, ejercicio suave y fisioterapia. Algunas molestias pueden quedar más tiempo, sobre todo si hay exceso de peso, si el trabajo exige cargar peso o si la hernia era grande. Mantenerse activo dentro de lo que el dolor permita suele acelerar la recuperación.
¿Cómo distinguir una hernia discal de un dolor lumbar común?
El dolor mecánico de espalda se queda en la zona lumbar y mejora con reposo suave y movimiento. La hernia discal suele añadir dolor que se irradia al brazo o a la pierna, hormigueo, entumecimiento o pérdida de fuerza. Si notas síntomas que bajan por la pierna (ciática) o debilidad, conviene consultar al médico para confirmar el diagnóstico.
¿La hernia discal se cura sola?
En muchos casos, el fragmento de disco que se ha desplazado tiende a reabsorberse con el paso de las semanas o los meses, y los síntomas pueden desaparecer sin cirugía. Eso sí, el proceso lleva tiempo y conviene combinarlo con ejercicio suave, analgesia y control de los factores que la empeoran, como el exceso de peso o el tabaco.
¿Cuándo se opera una hernia discal?
La cirugía se reserva para cuando el tratamiento conservador no funciona tras varias semanas o cuando aparecen déficit neurológicos progresivos, como pérdida de fuerza que va a más. La operación más frecuente es la discectomía, que retira el fragmento de disco que comprime el nervio. Los ensayos clínicos en pacientes bien seleccionados muestran que aporta un beneficio sostenido a medio y largo plazo.
¿Bajar de peso ayuda con la hernia discal?
Sí. Reducir el peso corporal, aunque sea de forma moderada, descarga los discos lumbares y suele mejorar el dolor. En personas con sobrepeso u obesidad, combinar el control de peso con rehabilitación y ejercicio adaptado ofrece mejores resultados que tratar el dolor de espalda de forma aislada.
Fuentes
- Slipped Disc | Herniated Disk | MedlinePlus
- Slipped disc - NHS
- Back Pain Symptoms, Types, & Causes | NIAMS
- Lumbar disc herniation: Prevention and treatment of recurrence: WFNS spine committee recommendations.
- Recurrent Lumbar Disc Herniation: A Review.
- Lumbar Disk Herniation and SPORT: A Review of the Literature.
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